Martín Antolí Barreda
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Nace en Alcañiz, Teruel, y reside en Peñarroya de Tastavins (Teruel) toda su vida.
Pendiente de recibir su Biografía.

Los Sueños de mis Sentimientos ©

Rarezas
Realidades
Recuerdo de Amor
Sentimiento de Amor

Otros Textos


Recortes ( No clasificados )


UNO DE LOS POEMAS DE MONCHO DEDICADOS A MARTIN: DESPEDIDA





"Dedico estas composiciones a mi
Familia, a mis amigos y sobre
Todo a mis sentimientos"

Introducción

Buenos días, buenas tardes o buenas noches según en el instante en que esté comenzando a leer mi primer libro y en el lugar donde se sitúe, es decir, en la dimensión de la realidad o en la de los sueños.

Querido lector, con las siguientes palabras pretendo contarle algunas intenciones, con su permiso, sobre lo que va a leer dentro de unos momentos si lo desea. Mi propósito al realizar estas composiciones ha sido expresar mis más profundos sentimientos mediante las palabras, pero también despertar la conciencia y el buen corazón de algunos seres humanos.

Aunque considere que sea prácticamente imposible no pierdo la esperanza de conseguirlo para convertir este mundo desordenado en otro donde reinen el amor, la alegría y la verdadera amistad.

Algunas composiciones escritas tienen el sentido simple que dan las palabras y las historias de mis sueños, pero hay otras que tienen un sentido y misterio situado en el interior del corazón de los garabatos dibujados por mis manos y mi mente; éstas sólo pueden apreciarse y acariciarse pasándolas por el alma, envolviéndolas con los sentimientos e introduciéndose en el interior de los personajes de mis historias.

Antes de dar paso a mis sueños termino esta pequeña introducción deseando que tenga una buena entrada en el mundo de la imaginación o de las presuntas realidades, que sea de su agrado y nos volvamos a ver pronto cuando vuelva a leer estas simples palabras de un mortal como usted mismo.

EN EL NOMBRE DEL DESTINO

Escoger nuestro destino es necesario para vivir y morir según nuestro deseo.

Destino insospechado para cualquier ser vivo y espiritual del universo incluso en la dimensión de la oscuridad, mi destino esta en mi mente y en mi espíritu.

El deseo del destino es cambiarnos según su capricho.


SENTIMIENTO DE AMOR


Diosa de la naturaleza por tu gran belleza para mis ojos y mi corazón, mi amor por ti no tendrá fin ni en la vida ni en la muerte.

Hechizadora con tus ojos azulados como los cielos y los mares que me miraban con extrañeza y dulzura.

Tus cabellos largos y dorados como el oro de los duendes del bosque de la imaginación y de los sueños eran acariciados por el viento del atardecer.

Esa tarde de verano estabamos los dos sentados en la colina mirando la huida del sol por la eminente aparición de la noche cuando le expresé mis más profundos sentimientos. Tras aquellas palabras nos miramos a los ojos y fuimos aproximando nuestros labios hasta consumir nuestros impulsos del corazón.

Espero que algún día esta historia se cumpla en la realidad, mientras tanto mi corazón y mi alma esperan con impaciencia.
El amor es la oportunidad que tiene nuestra alma para salir del mundo de los sueños y conseguir nuestra alegría o nuestra desgracia.


LA AMBICIÓN HUMANA


Cayeron del cielo piedras de fuego pudiendo destruir mi mundo y mi querer era impedirlo.

Los supervivientes estaban desolados buscaban sus amores, queridos, ilusiones y cualidades humanas (amor y consuelo), pudiendo tener nula búsqueda.

El cielo negro como las plumas de los cuervos, calor como en las llamas del infierno, piedras luminosas como las brasas y rojas como la sangre y animales, niños y mujeres mutilados, con alteraciones monstruosas y temblorosas por la luz de la destrucción humana.

Querida naturaleza madre tus últimos suspiros de vida estaban finalizando delante de mis ojos y mi alma.

Con la luz del señor y con nuestra intacta luz de esperanza podrán cicatrizar tus heridas y las de nuestra alma.


LA PRINCESA DEL LAGO DE LOS SUEÑOS


Me fui una luna con su respectivo día al monte del lago de los sueños, durante el reinado del rey sol me encaminé a la cabaña del monte y llegué cuando el rey sol y el gran rey luna empezaron su batalla por el reinado de los hombres.

Mi corazón y mi alma no se podían esperar lo que sucedió durante el reinado del gran rey luna.

Estaba al lado de la cabaña sentado junto al fuego, pensando en la belleza de los árboles y escuchando los suaves cantos de los súbditos del gran rey luna cuando de pronto me sobresalté al oír un murmullo, como si hablara gente. Me levanté y fui en dirección al murmullo intentando saciar mi curiosidad apartando la vegetación para abrirme paso por el bosque, de pronto mis ojos percibieron una luz brillante y luminosa como la piel del rey sol y me fui aproximando con sigilo hasta poder ver el lago de los sueños.

Estaba detrás de la maleza sin palabras y no pudiéndome creer lo que veían mis ojos. El gran rey luna estaba majestuoso y circular concentrándose más su luz gracias a la niebla que apareció en esos momentos, las montañas negras como el carbón y el lago lleno de reflejos como si estuviese lleno de cristales.

Observaba las bellas ninfas con sus alas trasparentes y delicadas como los cabellos de Ángel, sus cuerpos desnudos y diminutos poseían luz propia como las estrellas y estaban volando alrededor de una muchacha desnuda, con cabellos largos, mojados y dorados como el oro y las gotas le acariciaban el rostro, sus senos redondos y su cuerpo delicado como los ángeles que estaban nadando y jugando con el agua.

Tras pasar algún tiempo el hermoso ser del lago pronunció un sonido agudo y delicado que produjo el canto de las ninfas, este canto al entrar en mis oídos me produjo un estado de éxtasis y de relajación que comencé a elevarme por encima de los arbustos y el lago hasta llegar al lado de la muchacha y introducirme en el agua. La muchacha comenzó a acariciarme con sus manos que me quemaban como el fuego y a besarme con sus labios dulces y húmedos, luego desapareció en el agua.

Al cabo de un tiempo me tiró de las piernas hundiéndome en el lago, cuando estaba debajo del agua me faltaba el aire pero cuando ella continuó besándome entre en un estado de no importarme morir.

Me desperté estando al lado del fuego y pensando que lo ocurrido fue un sueño pero por mi gran sorpresa estaba empapado de la cabeza a los pies.

Ahora regreso al lago de los sueños todas las noches que aparece el gran rey luna en el cielo para admirar la gran belleza de la princesa del lago, calmar la desesperación de mi alma y preguntarle por su misterioso nombre.


EL LIBRO DE UN POETA


Vos que sois un ser humano con una mitad de alma en la realidad mortal y la otra mitad en la realidad de los sueños me habéis dado vida con vuestros más profundos sentimientos y acariciados con la sangre de la inspiración humana.

Vos que me ha regalado una parte de vuestro ser para dar sentido a mi vida y habéis decorado mi inexpresivo cuerpo delicado con los sueños y destinos de todas las almas escondidas de los seres humanos para que pueda conocer el calor cálido del amor y el frío helado de la tristeza y de la desgracia de vos mismo y de sus semejantes.

Con estas palabras que me he tatuado en mi pecho con vuestro permiso deseo comunicar a toda la humanidad de una forma profunda y espiritual la gracia que poseéis en poder sentir los sentimientos y la desdicha que tengo yo mismo y mis semejantes de no poder sentir.


RECUERDO DE AMOR


Estaba caminando por encima de un raíl de una vía vieja y oxidada como mi mente en dirección al olvido pensando en Claudia mi pequeña princesa.

Me dejaba poco a poco pero sin pausa de la ciudad humana que me dejó sin mi querida princesa para todos los tiempos de mi vida odiando a los dioses de la muerte y de las sensaciones que tendieron sus garras en el delicado cuerpo de mi querida Claudia a causa de su estúpida sed de poder.

Me paré después de pasar una curva sentándome al lado de la vía pensando en los recuerdos que tenía de mi princesa y mirando el lago que reflejaba el impresionante atardecer de ese día de verano produciéndome una pena y un vacío que me comía por lo más hondo de mi alma y de mis entrañas.

Claudia porque tuviste que caer en las garras de los dioses de la muerte y de las sensaciones dejándome en manos del destino como si fuera un títere, el corazón dolorido y un recuerdo de tu amor hasta que llegue el día de la muerte de mi alma.

Se me aparecen las imágenes de nuestro celestial amor con nuestros más profundos recuerdos, tu cara dibujada con la primera sonrisa que me embrujó y me encendió la llama del amor en lo más hondo de mi corazón y nuestro primer beso aquella tarde de verano desapareciendo delante de mis ojos al cabo de un pequeño tiempo.

Tras estas imágenes y justo en el momento que pasaba el tren de vapor por detrás de mí poco a poco con su gran humareda, el vapor que salía de sus redondas ruedas y ese ruido estremecedor que producía me puse a llorar con unas lágrimas agrias como un recién nacido.


LA HECHICERA DEL PODER DE LOS SUEÑOS


Salí de la oscuridad muy profunda encontrándome en medio de una selva, de noche y frente a Shana la diosa del amor y de la muerte que utilizaba su belleza y su ambición para calmar su inexplicable sed de poder.

Estaba en el instante que comenzaba la ceremonia para la inmortalidad gracias a que mi alma podía viajar al mundo de los sueños permitiéndome ver a Shana la reina del poder con su hermoso cuerpo de color de barro, con una cara linda, delicada y dibujada con unos ojos de color esmeralda, vestida con la piel de la reina del día y de la noche que le transparentaba y coronada con las plumas de la diosa de los cielos.

Shana estaba situada encima de una roca delante de un tramo hecho con huesos de seres humanos susurrando rezos y canciones con una voz cálida parecida a la que poseen las sirenas encendiéndome uno a uno los fósforos del amor en el interior de mi alma.

Tras estos sonidos los guerreros de la inmortalidad, que estaban enfrente de la roca, levantaron las lanzas y dieron unos gritos estremecedores produciéndoles un calor como el mío. Cuando terminaron de repetir lo anterior dos veces más dejaron paso a un silencio sepulcral incluso los animales y el aire no decían nada para realizar la segunda parte de la ceremonia, es decir, la bebida de la sangre del dios de la muerte y la puesta de la mano de Shana mojada con la sangre en el pecho de los guerreros dejándoles grabada la palma.

Al amanecer los guerreros de la inmortalidad se dirigieron hacía la cueva del tercer dios de la tierra según los designios de Shana la diosa del poder para que destruyeran a la raza de los caballeros negros y pudiera tener todas sus riquezas que eran deseadas por cualquier ser de los sueños y de la realidad.

Shana estaba encima de la cueva sobre el hocico del tercer dios de la tierra pudiendo observar cualquier acontecimiento que pudiera producirse en ese amanecer sangriento. Los guerreros y los caballeros estaban unos delante de los otros enfurecidos como si pusieran vengarse. De repente los guerreros de la inmortalidad creyendo que los poderes dados por la hechicera Shana les protegerían de la muerte se lanzaron al ataque. Los luchadores se enfrentaron con una dureza de titanes desgarrándose como si fueran animales sin imaginar en el presunto pozo sin fondo de la muerte donde entraron por culpa de Shana que inexpresiva miraba el acontecimiento.

El fuego que tenía desde que vi a Shana empezó a sofocarse dando paso a unas cenizas que germinaron la impotencia, el desagrado y el asco hacia su persona, produciéndome un escalofrío fúnebre en lo más hondo de mi ser cuando mis ojos fueron penetrados por la imagen de la muerte.

Soplaba un viento helado que producía unos remolinos de polvo, un temblor en mi alma y unas lágrimas de dolor y en el suelo estaban todos los luchadores en el pozo sin fondo, unos con lanzas y flechas clavadas en el pecho y otros decapitados y con heridas profundas en el corazón. Encima del tercer dios de la tierra Shana desaparecía poco a poco riéndose como una hiena que acaba de cazar una presa.

Shana, no entenderé nunca tus sentimientos y tus actos para conseguir tus ambiciones pero cuando aparezca la llama del amor en tu interior y dormita tu corazón de hielo podrás conocer este sentimiento tan hermano que te producirá una pena en tu alma toda tu vida pensando en los recuerdos de este presente.

El material de la destrucción y de la ambición humana que vive en este mundo desordenado y confuso sin permitir la existencia de la humanidad del corazón.

Tienes el poder para destruir seres humanos pero también lo tienes para salvarlos de su muerte como seres de carne y hueso aunque dependas de su alma.

Algunos hombres te quieres más que a su propia vida haciendo daño a sus semejantes para conseguirte, pudiendo causar la desaparición de nuestra civilización y de ti mismo.

Quizás algún día pierdas tu valor en este mundo y espero estar cuando pase, aunque estén descontentos algunos seres humanos como para con cualquier cambio que se produce en esta realidad.


LOS TRES MUNDOS DEL GRAN LOBO

 

Estaba una noche en la oscuridad de los sueños cuando de repente aparecieron en la lejanía unos filamentos azulados y blanquecinos con un movimiento delicado y uniforme llenando todo el horizonte, luego empezaron a concentrarse hasta dar la forma de un lobo. Tras esta transformación el lobo se quedó todo inmóvil por unos instantes, luego se le encendieron unos ojos rojos con una imagen sedienta de sangre que me atravesó mi alma dejándome inmóvil y empezó a correr hacia mí cada vez más rápido aumentando sus resoplidos, su tamaño y mi pánico, en el instante que casi podía notar su aliento se lanzó sobre mí desvaneciéndose en humo al tocarme, este humo me rodeo quitándome poco a poco el aire obligándome a perder el conocimiento.

El tacto me proporcionaba el corazón del ambiente revelándome que estaba lleno de frescor, lleno de caricias granjeadas por el pelaje de algunos seres que curioseaban por encima de mí y lleno de calidez.
El silencio empezó a ser perturbado por multitud de sonidos diferentes, llenos de sentimiento, de dulzura, de pánico, de dolor, de alegría, de tristeza, de necesidad, de delicadeza, de libertad y de armonía.

Los aromas fueron apareciendo envolviendo los sentimientos de mi niñez y los sonidos misteriosos que escuchaba con sus esencias cálidas, llenas de caricias celestiales, llenas de vida y llenas de locura, obligándome a aprisionar la mayor cantidad posible para hacer mías sus preciadas cualidades.

La oscuridad fue iluminación por los animales que jugaban entre ellos, que curioseaban por encima de mí, que revoloteaban por el aire, que moría y que vivían, por los árboles que se unían como hermanos con sus coronas pintadas de color verde claro, con sus brazos repletos de seres vivos y de frutos sabrosos, que daban su vida para revitalizar la nuestra y para refugiar a los desamparados, se adueñaban del veneno liberado por el ser humano de las entrañas de su sustento para convertirle en la esencia de la vida y poseían la presencia para expresar la inspiración del creador que poseen todos los seres humanos en su interior, por la vegetación que se sentía empequeñecida por causa de los gigantes que les rodeaban pero se sentía orgullosa porque acariciaba la visión de cualquier visitante y embellecía la tierra de sus señores los árboles, que el riachuelo que cortaba con paciencia la tierra arrastrando su piel acariciándola dejando al descubierto sus durezas, la humedecía con cariño mientras bajaba por la senda dejada por la diosa de la anaconda, es el lecho de muerte de algunos seres pero también es la cuna de las descendientes de otros, da refresco a los seres exhaustos y frescura a las plantas y aprisiona quitando la libertad a los seres que conviven casi toda su existencia en sus entrañas pero liberaba de la muerte a los sedientos y por los filamentos de luz que penetraban por los huecos de la corona de los bosques dejando lleno de reflejos en movimiento todo el bosque gracias al cambio de posición de las piedras preciosas de la corona que provocaba los susurros del cielo.

Me encontraba todavía inmóvil por efecto de los ojos del gran lobo disfrutando de la alegría, de la libertad, de la tranquilidad, de la paz, del sosiego, del frescor, de la vitalidad, del descanso y de la soledad que me granjeaba el impresionante mundo que acariciaba mis ojos cuando de repente el Ave Fénix cruzó a su paso algunas plumas de su majestuosa cola que caían como estrellas fugaces encima de los brazos y de las coronas de los viejos del bosque acariciando su miembros con sus pequeñas llamas abrasándolos con elegancia. Impotente, el fuego avanzaba por los arbustos al caer las llamas abrazándolos con elegancia.

Impotente, el fuego avanzaba por los arbustos al caer las llamas de las alturas a los mismos árboles rodeados de ellas, envolviendo de fuego o aplastando a los animalitos viejos y jóvenes que intentaban huir despavoridos o intentaban buscar su piedad y al riachuelo quemando a sus prisioneros provocando mi dolor, mi pena y las grietas de mi corazón, estas sensaciones se convirtieron en unos instantes en pánico, miedo, dolor y agonía al acercarse el calor y el tacto del gran fuego que destruía la gran belleza y atrajo a la muerte sofocándome, iluminándome con un brillo cegador y quitándome el aire, llegó a su fuerza máxima cuando las llamas formaron un corro danzante entre ellas alrededor de mí y se lanzaron sobre mí envolviéndome de pies a la cabeza provocando mis gritos para expresar el dolor y la agonía que sentía, desapareciendo cuando me desmayé. Mi piel era acariciada por una brisa gélida y era humedecida por gotas lagrimosas que aparecieron cada vez en más número conquistando toda su superficie arrastrando la débil copa de cenizas que la cubría provocándome escalofríos hasta en los huesos. Las sensaciones solo estaban adornadas por los viejos rumores que dominaban en los cielos y por el aroma de ls animales, de las plantas y de los gigantes chamuscados por le Ave Fénix.

La visión era rígida por las imágenes que formaban la tristeza de las nubes de la oscuridad, los hilos formados por la unión de las lágrimas que eran los culpables de la muerte de la tierra, los esqueletos de los gigantes que estaban humillados y coloreados por el negro de las llamas, el riachuelo muerto por falta de su sangre que fue arrebatada por las llamas y que ahora formaba parte de la esencia de las nubes, el alma de toda la vida del bosque que estaba esparcida por la tierra en forma de polvo con un tono grisáceo pero por causa de las lágrimas del cielo el polvo se convirtió en una arcilla ayudando a destruir su esencia y a destruir a los animalitos heridos que sobrevivieron y algunos gigantes que podían resucitar.

Mi alma estaba dolida, estremecida, rota, apenada, elada y sin vida a causa de la fuerza de las imágenes que la envolvían.

Deseo que este sueño posea a los hombres antinaturales que destruyen la belleza por su maldita ambición y dedicó esta composición al hombre que quería reencarnarse en un lobo y que me ha dado temporalmente su inspiración para expresarlo con palabras y para seguir su misión eterna que era lo que más deseaba.


LA MUERTE DE LOS SUEÑOS

 

Culpable de presuntas evidencias que otros han creado por su ideal de orden con desorden, acusado por unos inocentes y engañados seres obligados a decidir una sentencia para mi inocencia.

Había llegado el último día de mi existencia, estaba cerrado en una celda grisácea, húmeda, fría, llena de animales diminutos que se paseaban por encima de mi cuerpo pataleando como una tortuga cuando se queda mirando hacia el cielo y rellenada con una cama en la parte izquierda de la entrada que sujetaba mi cuerpo pensativo y sin movimiento, con un lavabo sucio delante de los pies, con un retrete mal oliente un una de las esquinas, con una mesa pequeña de madera llena de termitas en su interior que sostenía una lámpara vieja en la parte superior de mi cabeza pelada y con una silla coja de hierro a la derecha de la entrada.

El sol empezaba a acariciarme las manos con un calor cálido, a dibujarme la cara con la sombra de los barrotes de la ventana, a resaltar el polvo de la celda y a obligarme casi a cerrar los ojos por le resplandor. Al percibir que sería la última vez que vería esa imagen de la realidad de la vida me produjo tristeza y a la vez miedo por la dimensión de lo desconocido que estaba a punto de aprisionarme con sus garras hechas de misterio.

El guardia manoseaba un manojo de llaves buscando al dios de mi esclavitud y de mi libertad. Cuando lo encontró eliminó la fuerza que me aprisionaba al entrar por la ranura de la oscuridad y girar su mando perturbando mi estado y dando paso a un párroco vestido de negro hasta los pies con una sotana, envuelto por una cruz de oro y sujetando en su mano izquierda todos sus utensilios. En el instante que se acomodó en la única silla que había y empezó a adornarse me senté en la cama para atenderle.

Tras terminar todas sus palabras religiosas me preguntó si me arrepentía de la acción monstruosa que cometí al degollar una pequeña de 14 años después de abusar de ella y le contesté que solo me arrepentía de dejar en este mundo de fieras y de falsas apariencias a mi vida y a mi princesa creyendo que tenía el nombre del cabrón culpable, por culpa de las mentiras de los que defendían la verdad.

Cuando reinó el silencio después de mis sonidos el dios de mi esclavitud y de mi libertad dio paso a dos guardias que me esposaron para dar los últimos pasos de la realidad, antes de pasar por la puerta el cura me pronunció una bendición.

Caminaba por los pasadizos en un ambiente de crispación y llenos de celdas humedecidas y gélidas ocasionándome un temblor en mi interior al ser la última vez que lo notaría en mis huesos, de repente nos detuvimos delante de una fuerza que nos cerraba el paso pero fue destruida por el dios de la muerte que poseía el guardia.
Entramos en una habitación relativamente blanca, con una pared hecha de cristal que albergaba algunos espectadores expectantes por el suceso próximo y con una gran silla en el centro de la sala llena de correas de color marrón oscuro, anclada en el suelo y conectado a una gran cantidad de cables. Tras esta pequeña visión de la estancia me sentaron en la silla descrita anteriormente, me inmovilizaron las manos y las piernas con las correas y me cubrieron mi cabeza pelada con un gorro metálico unido a unos cables.

Cuando los guardias dejaron la sala hubo unos instantes con un silencio estremecedor pero pronto fue sustituido por unos gritos desgarradores que sabían de mi garganta provocados por los gusanos que penetraban por mis huesos y mi piel a toda velocidad, el dolor fue tan grande que se me colapsó el cerebro en una imagen que dibujaba la figura de mi vida y mi princesa pero fue desapareciendo poco a poco al ser poseída por la manía de la oscuridad.

Estaba levitando en la oscuridad sin saber que pararía pero en un instante sentí sentimientos y vi imágenes que creía desaparecidas ayudándome a regresar a la luz.




REALIDADES

 

Hay Historias que no se pueden comprender ni se saben cómo y porqué ocurren pero están aquí presentes en nuestro interior sin que permitan tener sueños futuros o recuerdos agradables de nuestro pasado y nuestra juventud produciendo impotencia, dolor, rabia y sufrimiento incluso a los que no las tienen grabadas en la piel. Cosas que son y tienen más importancia que la vida de los seres de este mundo siendo así por culpa de algunas ovejas negras cegadas a causa del interés estúpido dado por ellas mismas.

Colores, pensamientos del alma, aspectos superficiales, inclinaciones amorosas, diferentes posesiones de materiales inertes, estar poseído por ciertos duendes y ser disminuidos de movimientos y de pensamientos son razones para ser marginados y maltratados por ciertos seres humanos dudosos de serlo al considerar con su mente cerrada por el candado del miedo y de la incomprensión que son diferentes a ellos aunque sean de su misma especie, tengan su mismo corazón y espíritu. Seres que nos distanciamos cada vez más de unos a otros por tener diferente lenguaje, pasado, cultura y gusto ignorando nuestra civilización, nuestro futuro y nuestra existencia al no querer amarnos y darnos la mano como amigos.

Imagen ultrajada por falsos intentos de respetar su persona y sus sueños quitándole la venda, desnudando sus ojos o manipulando su pequeña balanza burlándose de su ceguera y de su ser.

Hechos realizados por la peste de la raza humana pero destruidos por la flora de la raza humana.

Titanes en lucha, depende de nuestra gracia para dar la victoria al lado de la muerte o al lado de la vida.

Las melodías del destino cruzan las entrañas de las almas y de las mentes de los seres influyendo en su vida y en su muerte según los deseos y designios de su creadora que las esculpe y las besa con sus cantos cálidos como la brisa del señor.

La diosa de los sonidos aprisiona la energía de las ilusiones y los sueños con el fin único de acariciar los rostros más secretos que sobresalen únicamente en la oscuridad de la muerte.

La belleza nos ilumina con sus susurros hechos canciones que nublan la mente granjeando sueños con sus almas que nos guían para encontrar la luz de nuestro renacimiento como seres en un mundo lleno de recuerdos pasados pero ocultos en el interior de la niebla del misterio, misterio que aparece para no descubrir los secretos de nuestra existencia, sabiduría que causaría la destrucción de la vida y de la muerte vagando eternamente en la soledad del pozo de la inexistencia.
Los sueños, sentimientos y las creencias vuelan alrededor de las notas de las melodías impregnándose de su calidez y de su corazón llegando a ser besados por un calor con alma de labios, labios poseídos en el rostro de su creadora.

Las horas de la oscuridad viajan con sus danzas por la mente de los mortales adornando a sus sueños y a su espíritu con surcos esculpidos por los hielos en forma de espadas, espadas poseídas por las bailarinas que ocultan celosamente los arcanos mayores de la noche eterna y del tiempo que inalterables irrumpen en los ojos y en las mentes de los seres oscuros del mundo de las luciérnagas que revolotean por los bosques de la oscuridad para guiar a la sangre humana a través de los cauces del destino.

Las estrellas se arrodillan en el horizonte y ofrecen su sangre y su existencia al nombre de dios para formar con su gracia la gran marea del amanecer que acaricia con paciencia a todas las mentes de los seres oscuros que dejan sus sueños de lágrimas y de sombras para besar la luz con sus ojos y su corazón.

Las horas de la luz viajan con sus danzas por la mente de los mortales adornando a sus sueños y a su espíritu con surcos esculpidos por los hielos en forma de espadas, espadas poseídas por las bailarinas que ocultan celosamente los arcanos mayores del día eterno y del tiempo que inalterables irrumpen en los ojos y en las mentes de los seres luminosos del mundo de los cuervos que revolotean en los bosques de la luz para guiar a la sangre humana a través de los cauces del destino.



OTROS TEXTOS


Las Horas

Las horas de la oscuridad viajan con sus danzas por la mente de los mortales, adornando sus sueños y su espíritu con surcos esculpidos por los hielos en forma de espadas. Espadas poseídas por las bailarinas que ocultan celosamente los mayores arcanos de la noche eterna y del tiempo que inalterables irrumpen en los ojos y mentes de los seres oscuros del mundo de las luciérnagas, que revolotean por los tenebrosos bosques para guiar a la sangre humana a través de los cauces del destino.

Las estrellas se arrodillan en el horizonte y ofrecen su sangre y su existencia al nombre de dios para formar con su gracia la gran marea del amanecer, que acaricia con paciencia a todas las mentes de los seres oscuros que dejan sus sueños de lágrimas y de sombras para besar la luz con sus ojos y su corazón.

Las horas de la claridad viajan con sus danzas por la mente de los mortales, adornando sus sueños y su espíritu con surcos esculpidos por los hielos en forma de espadas. Espadas poseídas por las bailarinas que ocultan celosamente los mayores arcanos del efímero día y del tiempo que inalterables irrumpen en los ojos y mentes de los seres luminosos del mundo de las mariposas, que revolotean por los resplandecientes bosques para guiar a la sangre humana a través de los cauces del destino.

Las estrellas aparecen en el horizonte y ofrecen su sangre y su existencia al nombre de dios para formar con su gracia la gran marea del anochecer, que acaricia con paciencia a todas las mentes de los seres fulgurantes que dejan sus pensamientos de lágrimas y de fulgor para besar la oscuridad con sus ojos y su corazón.



Rarezas ( Título inventado )

Las melodías del destino cruzan las entrañas de las mentes de los seres, influyendo en su vida y en su muerte según los deseos y designios de su creadora, que las esculpe y las besa con sus cantos cálidos como la brisa del sol.

La diosa de los sonidos aprisiona la energía de las ilusiones y los sueños con el fin único de acariciar los rostros más secretos que sobresalen únicamente en la oscuridad de la muerte.

La belleza nos ilumina con sus susurros hechos canciones que nublan la mente, granjeando sueños con sus almas, que nos guían para encontrar la luz de nuestro renacimiento como seres en un mundo lleno de recuerdos pasados pero ocultos en el interior de la niebla del misterio. Un misterio que aparece para no descubrir los secretos de nuestra existencia, sabiduría que causaría la destrucción de la vida y de la muerte vagando eternamente en la soledad del pozo de la inexistencia.

Los sueños, sentimientos y creencias vuelan alrededor de las notas de las melodías, impregnándose de su calidez y de su corazón, llegando a ser besados por un calor con alma de labios, labios poseídos en el rostro de su creadora.



Afrodita y Fragmentos


La crin del unicornio blanco de las montañas, con sus brillos de sol y su suavidad, sólo se compara a la vida de los viejos de los bosques cuando se mueren. Es dorada como las alas de los ángeles, brillante como la fuerza de las nubes, larga y peinada con el coral rojizo de las aguas lacrimosas de las sirenas, y tan delicada que sólo puede ser acariciada por los hombres que están enamorados de este unicornio para toda la eternidad.
Las esmeraldas de mis sueños, con su color verdoso claro, son capaces de aflorar toda clase de sentimientos, de invadir con el misterio que encierran en el centro de su alma y que es tan oscuro como la oscuridad, de reflejar nuestra realidad, y de enamorar a causa de sus reflejos. Los dibujos hechos por un niño ciego intentan plasmar la imagen de los destellos de estas piedras, y esta composición es granjeada por la luz de su fuego de amor.
Las estatuas de la antigüedad, creadas por el ideal de la belleza de aquellos hombres y esculpidas en la piedra de la vida y de la inspiración, consiguieron expresar la suavidad de su piel y rostro; pero no fueron capaces de darles el calor y la vida a sus obras maestras, como hizo dios con el hombre.
Los frutos de los árboles de la diosa tienen una piel coloreada por el rojo de la pasión y están humedecidos con un relente caliente, lo que les da una suavidad delicada gracias a su interior jugoso y tierno. Producen la necesidad de saborearlos para acariciar su piel con los labios, experimentando ese hermoso fuego creciente cada vez que son unidos. Sólo es posible tenerlos entre nuestras manos y nuestros besos si la diosa se enamora de nuestro corazón y de nuestros sentimientos más profundos.
Las sirenas de los acantilados salen en las noches de luna llena para presumir de su exuberante y hermoso cuerpo desnudo, dando celos a cualquier mujer y admiración a cualquier hombre, hipnotizándolo como hace con los vigilantes de los faros y con los marineros de los barcos, y juega con sus corazones. Sus colas de pez, al irse secando poco a poco por la acción de la brisa, se van convirtiendo en dos piernas lisas, bellísimas y suaves como todo su cuerpo. Los brazos delicados, ni fuertes ni débiles, resaltan todavía más su equilibrio y feminidad.
Sus manos húmedas describen un camino de caricias, empezando en los pies y siguiendo con elegancia por las piernas hasta la ingle. Después el ombligo, y deslizando sus dedos entre sus senos voluminosos, redondeados y moldeados con paciencia por el mar y dibujados gracias a los pezones rosados y pequeños, llegan al cuello. Van dejando un filamento de gotas que bajan por la estrecha senda, introduciéndose en la cueva umbilical. Con este movimiento las sirenas conseguían resaltar a un nivel celestial las partes de su cuerpo para acariciar la visión y quemar de deseo a los vigilantes de los faros y a los marineros. Con sus cálidos cantos de amor, que moldean sonidos hipnóticos de tonos delicados, los encienden en llamas con sus canciones escritas con palabras lujuriosas.
Las delicadas flores del cielo aún vírgenes esconden su preciosa belleza en lo más interno de ellas mismas, no pudiéndose ver su sentir sin tener el corazón puro y enamorado, el destino únicamente para este fin y contar con su milagroso beneplácito.
Las sonrisas sinceras de los niños, con su hermosa inocencia, están descritas por la alegría y sus ganas de vivir. Juegan con los sentimientos los adultos al querer volver a experimentar esa inocencia, dejando atrás sus responsabilidades.
Las ninfas de los bosques de la imaginación revolotean desnudas haciendo sonrojar al aire, alegran a los seres del bosque con sus risas cuando juegan entre ellas, ayudan a crecer a las flores y las incorporan cuando están marchitas, acarician cariñosamente con su cuerpo el lago luminoso al querer refrescarse por el calor, consuelan a las madres que pierden a sus hijos por los depredadores. Su luz ilumina la noche, su brillo deslumbra a las estrellas, su calor deshiela al viento gélido de las estepas infinitas. Desbordan simpatía en todas las palabras que pronuncian. La sabiduría que poseen sólo es comparable a la de los filósofos griegos, y defienden hasta el último suspiro de su preciado bosque, arriesgando su vida y su alma.




Dama de Signos

Signos de sentimiento, de dolor, y posible expresión de tus más profundas sensaciones e ideales, pero desde la dimensiñon de los duendes del silencio.
Te puedo observar todos los días de este corto tiempo de verano y de alegría, que me produce un sentimiento de exaltación.
Me pregunto qué me dirías si pudieras utilizar el lenguaje de las palabras y de los sonidos pero me respondes con tus claros ojos.
Aunque no me veas escribir sobre ti notarás mis sentimientos, y estas palabras grabadas en la corteza del árbol del amor y de mi corazón con tus manos dulces y cálidas como tus labios.
Estoy aprendiendo tu lenguaje de signos y de formas para poder hablar con tus sentimientos y tu interior, temiendo no llegar a tiempo de expresar los latidos de mi corazón ya que el dios del tiempo juega con su reloj de arena.
No me puedes decir te quiero, o te odio, pero sí encender el fuego interior de mi ser, quemar tu silencio y secar mis lágrimas.
Puedo soñar con tu cálida voz de sirena, que me envuelve todos los sueños de la irrealidad de mi alma y mi vida, con tu sonrisa que ha quedado grabada en el centro de mi emocionado espíritu, y con tu rostro y ojos luminosos que me han encendido la luz de la inspiración componiendo estas palabras.



El Ser de la Oscuridad

Compañera de las tristezas y alegrías de cualquier ser humano de esta realidad, pudiendo recoger nuestras lágrimas o sonrisas, siempre al acecho de nuestros pasos vigilando nuestra vida, incluso nuestros y nuestros pecados, pero gran compañera de los días de soledad.
No hace preguntas, no discute nuestras acciones y no nos abandona, incluso cuando la avergonzamos con nuestros estúpidos hechos, la ensuciamos con la sangre de nuestros semejantes o la maltratamos con las patadas que damos a cualquier sueño profundo de nuestro corazón que a la vez es el suyo. Sólo deja nuestra compañía yendo a formar parte del emperador del reino de la luz y de la vida cuando nuestra alma se va al universo y nuestro cuerpo a las entrañas del mundo.
Alejaos del silencio que domina en su interior porque puede ser doloroso, pero tocad su gran amistad porque os dará una enorme felicidad.



Gaylla

Soy parte de vuestra alma y de la de vuestros semejantes, y a la vez de vuestros futuros descendientes, creados gracias al sentimiento de amor que mi padre os ha dado, de su gran poder, creador de todas las cosas de esta realidad. No seríais nada sin él y sin mi, estando en la dimensión de la oscuridad y perdidos en lo más infinito del universo. Me quemáis, me envenenáis, me ensuciáis con vuestra sangre y matáis a mi vida por la inexplicable y estúpida razón de aquella necesidad de poder, destruyéndome a mi y a vuestra existencia poco a poco y con una gran agonía.
Una gran cantidad de vosotros tenéis en vosotros mismos y en vuestra fuerza interior el poder de devolverme mi juventud y mi belleza ya perdidas, pero hay una minoría que todavía se atreve y tiene la gran osadía de querer aprisionarme entre sus manos y quitarme la libertad del latir de mi corazón, incluso si ocasiona su propia muerte, la de sus semejantes y la de los seres de su propia sangre.
En mi cuerpo hay pocas zonas que ya no estén mojadas por mis propias lágrimas, que me producen un gran escozor en mis grandes ojos interiores. Si caen más lágrimas en mi cuerpo producirán una gran tristeza, dolor, incomprensión, miedo y muerte ya que es su fuerza la que utilizáis, no la de la vida.
Si no cambiáis vuestro destino llegará el día en que no tendré más lágrimas y me iré secando y envejeciendo sin remedio, ocasionando la destrucción de muchos seres de mi vida. No destruyáis mi corazón, que os da la sangre para vuestra existencia, ¡ Por favor !
Necesito amor, necesito amor, amor, amor, amor . . .




La luz de la noche

Ves mi aspecto todas las noches y no te ríes de mi, pero reflejas mi interior atormentado. Escúchame sin mirarme a los ojos, ya que me sonrojas con tu mirada porque conoces todos mis pecados, deseos e ilusiones.
Acaríciame con tu luz o quémame con tu calor, pero no reflejes mi cuerpo penoso y melancólico.
Me conoces mejor que mis semejantes, incluso mejor que yo mismo; me embrujas con tus reflejos oscuros y claros de mi persona, pero no los puedo acariciar ni rechazar.
Eres fría como el hielo de las tormentas del reino de las tinieblas y testigo de mis pensamientos estúpidos y ridículos, faltos de sentido y utilidad.
Puedes capturar mi alma para tus cuadros y reírte de mi porque tienes el poder de manejar mi destino, pero no olvides que yo también lo tengo sobre el tuyo.
No permitas que vea mi verdadera cara en tus reflejos ya que tengo el temor de parecerme a un monstruo sin corazón y sin espíritu, pero permíteme escupir al reflejo que posees en tu interior del asqueroso mundo al que pertenezco.

Afrodita?? Fragmentos
La crin del unicornio blanco de las montañas, con sus brillos de sol y su suavidad, sólo se compara a la vida de los viejos de los bosques cuando se mueren. Es dorada como las alas de los ángeles, brillante como la fuerza de las nubes, larga y peinada con el coral rojito de las aguas lacrimosas de las sirenas, y tan delicada que sólo puede ser acariciada por los hombres que están enamorados de este unicornio para toda la eternidad.
Las esmeraldas de mis sueños, con su color verdoso claro, son capaces de aflorar toda clase de sentimientos, de invadir con el misterio que encierran en el centro de su alma y que es tan oscuro como la oscuridad, de reflejar nuestra realidad, y de enamorar a causa de sus reflejos. Los dibujos hechos por un niño ciego intentan plasmar la imagen de los destellos de estas piedras, y esta composición es granjeada por la luz de su fuego de amor.
Las estatuas de la antigüedad, creadas por el ideal de la belleza de aquellos hombres y esculpidas en la piedra de la vida y de la inspiración, consiguieron expresar la suavidad de su piel y rostro; pero no fueron capaces de darles el calor y la vida a sus obras maestras, como hizo dios con el hombre.
Los frutos de los árboles de la diosa tienen una piel coloreada por el rojo de la pasión y están humedecidos con un relente caliente, lo que les da una suavidad delicada gracias a su interior jugoso y tierno. Producen la necesidad de saborearlos para acariciar su piel con los labios, experimentando ese hermoso fuego creciente cada vez que son unidos. Sólo es posible tenerlos entre nuestras manos y nuestros besos si la diosa se enamora de nuestro corazón y de nuestros sentimientos más profundos.
Las sirenas de los acantilados salen en las noches de luna llena para presumir de su exuberante y hermoso cuerpo desnudo, dando celos a cualquier mujer y admiración a cualquier hombre, hipnotizándolo como hace con los vigilantes de los faros y con los marineros de los barcos, y juega con sus corazones. Sus colas de pez, al irse secando poco a poco por la acción de la brisa, se van convirtiendo en dos piernas lisas, bellísimas y suaves como todo su cuerpo. Los brazos delicados, ni fuertes ni débiles, resaltan todavía más su equilibrio y feminidad.
Sus manos húmedas describen un camino de caricias, empezando en los pies y siguiendo con elegancia por las piernas hasta la ingle. Después el ombligo, y deslizando sus dedos entre sus senos voluminosos, redondeados y moldeados con paciencia por el mar y dibujados gracias a los pezones rosados y pequeños, llegan al cuello. Van dejando un filamento de gotas que bajan por la estrecha senda, introduciéndose en la cueva umbilical. Con este movimiento las sirenas conseguían resaltar a un nivel celestial las partes de su cuerpo para acariciar la visión y quemar de deseo a los vigilantes de los faros y a los marineros. Con sus cálidos cantos de amor, que moldean sonidos hipnóticos de tonos delicados, los encienden en llamas con sus canciones escritas con palabras lujuriosas.
Las delicadas flores del cielo aún vírgenes esconden su preciosa belleza en lo más interno de si mismas, no pudiéndose ver su sentir sin tener el corazón puro y enamorado, el destino únicamente para este fin y contar con su milagroso beneplácito.
Las sonrisas sinceras de los niños, con su hermosa inocencia, están descritas por la alegría y sus ganas de vivir. Juegan con los sentimientos los adultos al querer volver a experimentar esa inocencia, dejando atrás sus responsabilidades.
Las ninfas de los bosques de la imaginación revolotean desnudas haciendo sonrojar al aire, alegran a los seres del bosque con sus risas cuando juegan entre ellas, ayudan a crecer a las flores y las incorporan cuando están marchitas, acarician cariñosamente con su cuerpo el lago luminoso al querer refrescarse por el calor, consuelan a las madres que pierden a sus hijos por los depredadores. Su luz ilumina la noche, su brillo deslumbra a las estrellas, su calor deshiela al viento gélido de las estepas infinitas. Desbordan simpatía en todas las palabras que pronuncian. La sabiduría que poseen sólo es comparable a la de los filósofos griegos, y defienden hasta el último suspiro de su preciado bosque, arriesgando su vida y su alma.



Luces y Sombras

Días y noches de guerra, días y noches de paz, días y noches de amor, días y noches
de desamor, días y noches de odio, días y noches de admiración, días y noches de libertad, días y noches de esclavitud, días y noches de vida, días y noches de muerte, días y noches de mi vejez, días y noches de mi juventud, días y noches de componer, días y noches de descomponer, días y noches de destruir, días y noches de construir, días y noches de espera, días y noches de prisas, días y noches de lágrimas, días y noches de risas, días y noches de desesperación, días y noches de sueños, días y noches de pesadillas, días y noches de consuelo, días y noches de desconsuelo, días y noches de ilusión, días y noches de desilusión, días y noches de unión, días y noches de desunión, días y noches de verdades, días y noches de mentiras, días y noches de dolor, días y noches de caricias, días y noches de compasión, días y noches de indiferencia, días y noches de descanso, días y noches de cansancio, días y noches de realidades, días y noches de irrealidades, días y noches de intereses, días y noches de desintereses, días y noches de grandes sonidos, días y noches de pequeños sonidos, días y noches de bromas, días y noches de bromas pesadas.
Días y noches de acecho de muchas de estas palabras y de otras que pueden ser dueñas de nuestra alma, nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro conciente, nuestro inconsciente, nuestra vida y nuestra muerte.
Id con cuidado con algunas de estas palabras pero con locura y sin miramientos con otras.




Mi Pequeña Vagabunda

Era una mañana de invierno, con un viento gélido como en el reino de la princesa de las nieves que helaba hasta los corazones.
El rey de la luz no podía darme calor por oponerse entre nuestras almas unas nubes que amenazaban lluvia y una débil niebla que humedecía mis pulmones dándome una sensación de frescor y de escalofrío.
Paseaba por una calle larga, sin querer conocer lo que había al final de ella, alejándome de la realidad y de mis sentimientos. Mi alma se perdía a través del vapor que desprendía mi cuerpo por la boca, produciéndome grietas en los labios hasta que llegó a formar parte del interior del aire de las tristezas y de la princesa de las nieves.
Los ojos sólo percibían las tiendas, las casas, los automóviles, la gente, los papeles que jugaban con el aire de color blanco y negro. Los oídos sólo eran acariciados por mis pasos. La piel era mordida por los soplidos helados de las negras nubes. El olfato sólo aprisionaba los olores de la ciudad cuando ha sido mojada por las lágrimas del cielo. El gusto saboreaba la saliva que se helaba por el frío y el sexto sentido me producía una sensación de malestar que me obligaba a entrar en un callejón sin salida donde me encontré a mi mismo y a mi realidad.
Caminaba dando cada paso con sorpresa, sin comprender porque estaba en aquel callejón, donde los contenedores de basura se desbordaban por los desperdicios y desprendían un hedor insoportable. Los papeles revoloteaban entre mis piernas, los gatos arañaban y hurgaban en las basuras situadas al lado de los contenedores. La niebla me esperaba detrás, abandonándome en el frente, y el humo que salía por las chimeneas de las cocinas y de los fuegos de las casas dibujaba figuras en el aire.
De repente mis ojos percibieron un cuerpo humano diminuto entre los cartones situados al fondo del callejón.
Cuando dejé al descubierto el cuerpo se me vino el mundo encima. Era una niña pequeña de unos nueve años de edad que había abandonado la realidad a causa del amor de la princesa de las nieves, vestida con unos harapos de colores oscuros que cubrían su delicado cuerpo. Tenía los cabellos llenos de la escarcha de la mañana, los pies descalzos, poblados de callos. Su linda cara, grisácea por la suciedad, estaba surcada por dos filamentos blancos producidos por las lágrimas y toda su piel estaba aterida y era purpúrea, al no llegar la sangre para darle el color de la vida, ya que su corazón no latía por falta de amor.
Tras pasar algún tiempo sin poder parpadear y sin poder sentir ningún sentimiento cogí a la pequeña en mi regazo y le pasé la mano por su cabello para quitarle la escarcha. Descubrí tras esta acción que eran negros como una noche sin luna y desordenados como los de una medusa. Luego la arropé con mi cazadora y la abracé con cariño y esperanza para conseguir un deseo imposible: resucitar su débil cuerpo. Cuando logré darme cuenta de lo evidente pude pensar en la desgracia de los hijos de la princesa de las nieves, en la fortuna de mi mismo, en la realidad de nuestro tiempo y pude escuchar a mi alma, que me preguntaba el porqué de la muerte de la pequeña. Sin saber qué responder a esa pregunta me quedé mirándola a ella.


Recortes

Empezó a besarles y a lamerles las heridas granjeándoles unas llamas débiles que correteaban por toda su piel.


Sobre el tercer dios de la tierra Shana se reía mientras desaparecía poco a poco introduciéndose en una niebla grisácea , espesa y diabólica que, sin saber cómo, había aparecido misteriosamente para cubrir a la súbdita de la muerte.


Vidas y muertes de muchos colores, claros o oscuros, producidos por nosotros mismos o por nuestro inconsciente y que son la causa de nuestra inexplicable y maldita forma de ser o de pensar.


Decidme qué vida es ésta en la que las ilusiones pueden destruir (incompleto)


Las lágrimas de dolor en mis ojos humedecían el aire, impregnándolo de gelidez, de tristeza, de sombras sombrías y oscuridad...


...Las cenizas que germinaron de la impotencia, el desagrado y el asco hacia mi persona me producían un escalofrío fúnebre en lo más hondo de mi ser, mientras mis ojos eran penetrados por la imagen de la muerte.


Los sonidos del aire y de sus corazónes eran poseídos por ese silencio, siendo así por la voluntad de Shana, ya que era necesario para realizar. . .


Los [silbiditos] de la noche, el aire, y mi corazón cesaron sus susurros al ser poseídos por él, siendo así por la voluntad de Shana . . .


Cuando el silencio poseyó a todos los susurros, Shana se acercó a los luchadores, descubriendo sus manos suaves como el terciopelo, y adornadas con [...]


Tras pasar unos instantes, Shana emezó a acariciarles el corazón con sus garras, dejando a su paso pequeños hilos de sangre y ocasionándoles suspiros de placer.


Gracias a que mi alma podía viajar por el mundo de los sueños, me encontraba presente en el instante en que comenzaba la ceremonia para la inmortalidad, contemplando a Shana, la reina del poder...